Regalarle todo porque tú no lo tuviste, querer hacerlos más felices con gran cantidad de regalos. En estos días, más que nunca, son los pensamientos que invaden nuestras mentes adultas.

Mentes que olvidan que el exceso de regalos disminuye la tolerancia a la frustración, ya que nuestros niños creen que obtienen todo lo que piden. Recibir muchos y constantes regalos puede convertirlos en niños continuamente insatisfechos y excesivamente sobrestimulados.

Estos días el mejor regalo es mantener la magia y compartir con ellos la ilusión de cada nuevo día.