Seguramente que todos contestamos positivamente. Son demasiadas las veces que hemos oído estos rollos, pero te han contado los verdaderos motivos? Yo te los cuento y luego decimos.

  • Se obtiene mejor rendimiento académico y una mayor capacidad de atención (importante la atención para atender en clase y para controlar el comportamiento)
  • Menor probabilidad de desarrollar trastornos depresivos o ansiosos (tan comunes actualmente).
  • Mejora del estado anímico y emocional. Después del ejercicio, estudios demuestran que los niños están más felices.
  • Mejora de autoestima y confianza en sí mismo.
  • Favorece la socialización y la autonomía.
  • Se adquieren valores como la constancia, humildad, esfuerzo, cooperación, trabajo en equipo, disciplina, etc.
  • Mejor salud, agilidad y fuerza
  • Control de un peso adecuado.
  • Reduce la probabilidad de ciertas enfermedades como diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares, etc.

Estudios demuestran que el deporte libre es más beneficioso a determinados edades, siendo la actividad física intensiva y controlada también beneficiosa y nada perjudicial.

En cualquier etapa es necesario este tipo de actividad, siendo en cada una de ellas la consecución de objetivos distintos. Desde mi humilde opinión en la etapa adolescente debería ser una actividad integrada en el repertorio de actividades diarias, ya que los beneficios evitan actividades perjudiciales. Además el deporte en familia es muy beneficioso ya que fortalece los vínculos creados y acerca posibles relaciones distantes.

Recuerda que cualquier actividad debe ser realizada con ilusión para que se convierta en un hábito y se incorpore a la rutina. Cada niño tiene unas características particulares que lo hacen más afín a una actividad que a otra. No dudes en recibir asesoramiento para que el deporte elegido sea tu perfecto complemento y aprendas a comenzar lo de manera efectiva y evitar el abandono.

¡La ilusión está en nuestro interior!. ¡A disfrutar!